El dañino burrito que ataca a los berries

Publicado: 17 mayo, 2010 en Sin categoría
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Uno de los aspectos más trascendentes a la hora de establecer un huerto de frutales menores (berries, avellanos) se relaciona con el manejo de éste. Claro, la posibilidad de que una plaga se “tome” las plantas es cierta, si no se trabaja de manera profesional y adecuada en cada aspecto.

Uno de los enemigos más complejos de los productores es un burro. Pero no uno cualquiera. Se le llama burrito de los frutales, aunque su nombre científico es Naupactus xanthographus.

Bien lo sabe el productor de arándanos Gerónimo Vargas, quien hace dos temporadas inició una guerra frontal a este escarabajo que alcanza hasta los 14 milímetros de largo. “Nos hizo bajar la producción. No sabíamos qué pasaba hasta que un amigo agrónomo descubrió la causa”, cuenta.

El “burrito” tiene el cuerpo de forma alargada y es de color pardo a grisáceo con estrías de escamas amarillo verdoso. La cabeza presenta un surco medial ancho que continúa en la frente y el rostro y presenta escamas en gran parte de cuerpo, algunas concentradas alrededor de los ojos que son hemisféricos y sobresalientes.

“Es una plaga muy dañina porque ataca al sistema radicular, o sea anida en el cuello de la planta. Cuando ataca empieza a bajar la producción, la planta se debilita, pierde vigor y termina por morir”, dice de manera casi apocalíptica el ingeniero agrónomo de Inia Carillanca, Miguel Ellena.

El experto enfatiza en que se trata de una especie nativa. Y que el daño principal lo produce a nivel radicular. De hecho, algunos estudios muestran que la larva del burrito causa el 95% del daño, ya que se alimenta de las raíces.

“Sin embargo es importante atacar a los especímenes adultos para de esa manera bajar las poblaciones”, agrega.

Y es allí donde están trabajando. Conscientes de que el control es complejo –por el hecho que las larvas están invisibles- y que el daño que generan puede ser tanto en la parte subterránea de la planta como la parte aérea en menor medida, los expertos están esperando financiamiento para un proyecto destinado a mejorar el control de esta plaga, en conjunto con el sector privado.

Según Ellena, el burrito de los frutales ataca arándanos, grosellas, frambuesas y zarzaparrilla y al avellano europeo, que es un cultivo que está ganando cada vez más espacio y de manera fuerte en el sur.

“Hoy lo que se hace es un control integrado a través de tres vías. La vía química, mediante insecticida; la vía biológica, con hongos entomopatógenos y nematodos  que atacan a las larvas parasitando en ellas; y la otra vía es con medios físicos, a través de barreras que impidan a la llegada de este insecto –que se arrastra- a las plantas”, sostiene.

impacto

El control de plagas y enfermedades fue justamente uno de los temas centrales tratados recientemente en un seminario desarrollado en el marco de la Primera Feria de Innovación de Berries para el sur.

Allí, el director de Inia Carillanca, Fernando Ortega,  comentó que Chile se ubica como el primer exportador de berries en el Hemisferio Sur y con ello es el principal proveedor de fruta en contra estación. “La Araucanía es un actor relevante al interior de esta industria, con una superficie plantada de  2 mil 500 hectáreas , representando el 12% de la superficie nacional”, sostuvo.

 De allí que el control de las enfermedades sea la prioridad uno para el desarrollo competitivo del sector.

Ello ya que en el caso de los avellanos, existen datos de huertos que han sido atacados hasta en 20%. “Esto es un alto porcentaje y que se da en las zonas en que la presión del insecto y de la plaga es mayor”, explica Ellena.

Por esto, la recomendación del especialista es asesorarse de una manera correcta. De lo contrario, las pérdidas por el ataque de esta plaga pueden ser de gran envergadura y de alto impacto para un sector que en temporada alta, genera unos 2.700 empleos en  la región.

COMO ATACA

La hembra del burrito de los frutales pone sus huevos en hojas, corteza, grietas de los cortes de poda, ramas quebradas o bajo el ritidomo en vides. Las larvas neonatas se dejan caer al suelo en busca de raicillas para alimentarse. El desarrollo larval dura 12 meses y ocurre en una profundidad de entre 10 y 60 cm bajo el suelo.

El último instar larval constituye una celdilla pupal durante meses y permanece otro mes como adulto en la celdilla. La emergencia de los adultos se produce luego de 18 meses, fundamentalmente desde mediados del mes de septiembre (con temperaturas superiores a 13,5ºC), hasta noviembre y posteriormente desde comienzos de enero a abril.

Uno de los principales problemas para el control de este insecto, es el alto número de hospederos (alrededor de 45 especies), lo que le permite completar su ciclo en innumerables plantas. A eso se suma, el largo ciclo evolutivo con una fase subterránea muy prolongada.

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