Las dulces y amargas perspectivas para el lupino

Publicado: 17 mayo, 2010 en Sin categoría
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“El lupino es una alternativa productiva para los agricultores de la zona”, señala Jorge Curaqueo, un campesino que tiene este cultivo en su lista de predilectos, junto a la avena y la papa, dentro de la rotación del trigo. 

En su caso es lupino dulce el que cultiva. “Fue un año complejo desde el punto de vista de la pluviometría. Y cosechamos con alto grado de humedad, pero la empresa con la que yo tengo contrato recibe igual, por lo que fue una buena temporada”, señala. 

Reconoce que la variedad amarga tiene un manejo más fácil y que eso hace que entre sus cercanos la mayoría opte por este tipo. 

Como Curaqueo hay cientos de productores en La Araucanía. Cerca del 90% del lupino que se siembra en Chile, se hace en esta región, principalmente ligado a la industria alimentaria animal y a las exportaciones. 

Más aún, en la temporada recién pasada se observó un repunte en la superficie sembrada, pasando a casi 20 mil hectáreas. 

Un incremento, de casi 90% respecto a lo sembrado en la temporada anterior, que se explicaría -según los análisis de la Oficina de Estudios y Políticas Agrarias- por la recuperación, a lo menos parcial, de la demanda por lupino dulce por parte de la industria de alimentos para salmones, estimulada, a su vez, por cierto grado de reactivación observado en la actividad salmonera nacional, luego de la crisis generada por el brutal virus ISA. 

Eso, junto a un precio poco atractivo ofrecido por la industria, hizo que la demanda por lupino dulce se contrajera bruscamente de un momento a otro. 

Y ello redundó en que en la temporada 2008/09 el cultivo se redujo sólo a siembras de lupino amargo, cubriendo poco más de 10 mil hectáreas, marcando las temporadas siguientes. 

Con todo, las proyecciones de la Oficina de Estudios y Políticas Agrarias (Odepa) señalan que en el corto plazo se presume que “el panorama para el cultivo de lupino amargo podría ser favorable para los agricultores que lo siembren durante la próxima temporada, permaneciendo aún la incertidumbre respecto a las condiciones que prevalecerán para el lupino dulce”. 

Amargo 

El agricultor Osvaldo Burgos, representante de la Cooperativa Boroa de Nueva Imperial, dedicada al cultivo de lupino amargo, considera que pese al mal clima la temporada fue positiva para este grupo de productores. 

“En lupino amargo el rendimiento fue sobre 30 quintales por hectárea con un porcentaje de 18% de impurezas. Y el precio tuvo un alza de 30 porciento respecto del año anterior”, explicó el hombre de campo. 

A su juicio, esto se logró gracias al plan de manejo que se aplicó a la variedad Boroa-Inia, fruto de un trabajo desarrollado a través de un grupo de transferencia tecnológica. 

“Y ésta (la variedad) resistió muy bien toda inclemencia del tiempo y a la vez aprovechó este exceso de humedad para aumentar su calibre considerablemente”, sostuvo. 

Sin embargo, dijo que les preocupa no tener suficiente semilla certificada para distribuir entre los pequeños productores que la demanden, lo que en el corto plazo se puede transformar en una de las limitantes para seguir desarrollando este rubro en la zona. 

9 de 10 en La Araucanía

9 de cada 10 hectáreas de lupino se producen en La Araucanía, con una superficie actual -temporada 2009-2010- cercana a las 17 mil hectáreas.

Según los expertos, representa una alternativa para los agricultores dentro de las rotaciones junto a los cereales.

Entre sus beneficios, esta leguminosa tiene la propiedad de incorporar importantes cantidades de nitrógeno al suelo, vía fijación simbiótica (entre 150 a 222 kg./ha/año), elemento de suma importancia para el cultivo siguiente (cereal).

De esa manera permite ahorrar fertilizantes nitrogenados y por ende reducir costos, aumentando la fertilidad del suelo.

En cuanto a perspectivas, el análisis de Silvio Banfi Piazza, investigador de Odepa, señala que se advierte cierta ambigüedad en los resultados de este cultivo durante la temporada 2009/10, “que hace difícil prever cómo se puede comportar en el futuro cercano. En todo caso esto probablemente dependerá de las nuevas condiciones que se establecerán para los contratos de la temporada 2010/11”.

Respecto de las exportaciones de lupino amargo, éstas cayeron de manera importante en la temporada pasada, 77% en volumen y 66% en valor, con transacciones sólo por 815 toneladas y US$519 mil.

Pero la expectativa es que estas operaciones presenten algún grado de recuperación en lo que resta del año, una vez que esté disponible la nueva cosecha, “que aunque se efectuó a comienzos de año, requiere de un periodo para la selección y preparación del producto para poder ser exportado”.

 

 

 

 

  

 

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