Los temas que las federaciones ponen sobre la mesa

Publicado: 31 mayo, 2010 en Sin categoría

Presidentes de Fedeleche, Fedetrigo y Federcoop, traen al tapete los temas más relevantes para el futuro de sus respectivos sectores, con una mirada crítica pero constructiva.

 

Dieter Konow, Fedeleche: “La industria debe dar señales mucho más claras”

En un mercado impredecible y volátil como el lácteo, de un tiempo a esta parte al menos hay consenso en torno a las grandes expectativas que existen para un grupo de países productores de leche del Hemisferio Sur, que tienen como denominador común gozar de ventajas competitivas, sobre la base de bajos costos de producción por tratarse de sistemas eminentemente pastoriles.

Tomando en cuenta esta “realidad” -que ya casi nadie discute- vemos con  muy buenos ojos el rol que podemos llegar a cumplir en este expectante escenario internacional.

Sin embargo, reconocemos que a pesar de nuestra favorable posición actual, se hace imprescindible introducir mayores esfuerzos por mejorar la competitividad de toda la cadena láctea, ya que las ventajas de hoy no garantizan el éxito de mañana.

En este contexto, carece de sentido reducir el concepto de competitividad a la producción primaria de leche, sin considerar en el análisis el rol que cumplen actores relevantes como la industria elaboradora y el propio Estado.

Como proveedores de la materia prima que mueve el negocio lechero, hace más de dos décadas que venimos efectuando una serie de transformaciones que apuntan –precisamente- a asumir nuestros desafíos particulares en este proceso y sobran indicadores para respaldar el avance registrado.

En el caso de la industria láctea, esta mejora debe considerar la incorporación de nuevas tecnologías -como ha venido ocurriendo paulatinamente en los años recientes-, hacer aún más eficiente la logística de recolección de leche y de distribución de productos terminados y mejorar la eficiencia en el proceso de exportación, entre otros.

Junto con lo anterior, hay ciertas preguntas que deben ser abordadas a nivel sectorial y donde la industria debe dar señales mucho más claras: ¿Avanzaremos hacia un modelo estructuralmente exportador?; ¿existirán los incentivos necesarios para orientar la producción de leche hacia dicho modelo?; ¿o nos seguiremos concentrando en el mercado doméstico?

A pesar de los discursos que hemos conocido, lo cierto es que en la práctica las señales no han sido lo suficientemente consistentes como para decir que el camino que debemos recorrer está trazado con la suficiente claridad.

Respecto a los desafíos del Estado, en las semanas recientes hemos visto señales muy positivas en torno a la voluntad por perfeccionar la transparencia en la comercialización de la leche y la neutralización de las distorsiones externas existentes.

Este se trata de un avance notable y nos permite proyectar un futuro promisorio como sector, en la medida que esta visión de país también sea compartida por el eslabón industrial.

Manuel Riesco, Fedetrigo: “El ánimo de los productores de trigo no es bueno”

La temporada triguera que recién termina fue pésima. Primero porque tuvimos un clima adverso; segundo, porque no tenemos reglas claras, por no fijar lo que es trigo y los molinos pagan lo que quieren. Además, el tercer aspecto que afectó durante la temporada, es que teníamos los trigos húmedos y la oferta por este producto es mala.

En resumen tenemos lo que llamamos un “terremoto verde” en la zona que es algo que venimos diciendo hace harto tiempo.

En este escenario, hay varios desafíos para los productores, como para la industria y el gobierno.

El primero, que el ministro pueda colocar el proyecto de ley de muestra y contramuestra con reglamento obligatorio para el trigo. Porque agua con tiza no es leche. Y por ello se definió qué es la leche. Y queremos lo mismo para el trigo. Al parecer el ministro está tratando de hacer algo y ojalá suceda antes de la próxima temporada.

Creo que si Chile tiene un reglamento obligatorio y definimos lo que es trigo, podemos tener perspectivas en el mediano plazo.

Pero no es todo, porque además nos gustaría saber cómo se concretará lo que dijo el Presidente en su discurso del 21 de mayo, en cuanto a que no quería competencia desleal. Y eso lo necesitamos lo antes posible, antes de sembrar, es algo que representa una necesidad.  Porque si me preguntan hoy, el ánimo de los productores de trigo no es bueno.

Respecto del rol del Gobierno en ese sentido, nosotros no queremos más Estado, queremos un Estado más eficiente.

La libre competencia existe en el mundo, pero además en Chile existe la ley de la selva. Y aparentemente el Presidente Piñera quiere imponer la ley de mercado, que es lo que corresponde.

Porque esto incluso influye en los costos de los créditos que tiene Chile, lo dijo la OCDE. Y como me lo dijo una vez un banquero italiano, el umbral de paciencia de los chilenos está muy bajo por pagar esas tasas.

Esteban Díaz, Federcoop: “Podemos ser competitivos”

La temporada que recién termina ha sido más que compleja para los pequeños productores, porque los grandes pueden contratar seguros, pero nosotros no. Por lo tanto nos sentimos, de alguna manera, indefensos ante las situaciones que afectan a los procesos productivos, como las condiciones climáticas de esta temporada por ejemplo.

El otro problema que parece complicado, es que los pequeños agricultores nunca pueden acceder a los recursos de una manera oportuna. Tenemos por ejemplo el caso de Indap, que no tiene las capacidad para atender a los campesinos. Sólo hay parches por aquí y por allá.

Para muchos el tema de fondo pasa porque los problemas de los campesinos no se visibilizan, debido a que viven en lugares alejados de las grandes ciudades. Sin embargo, yo creo que el problema principal es que no existe una política adecuada para poder competir de una manera justa.

Eso además que un agricultor que está en Carahue, metido en la cordillera, no tiene acceso a información oportuna.

Los pequeños agricultores pueden producir bien y ser competitivos, eso es lo que se necesita. Pero nos encontramos con una institucionalidad antigua, del año 1962.  Desde su creación, el Indap no ha tenido ninguna reforma.

Esto configura un escenario en que todo es incierto. Más aún cuando nos enteramos que hay una ayuda de 100 mil pesos por cada hectárea de parte del Indap -con un tope de 3 hectáreas-. Pero tenemos productores que han perdido 20, 30, 40 y hasta 100 hectáreas por efecto del llamado terremoto verde. ¿Entonces de qué le sirven a la gente 300 mil pesos?

Lo que yo veo es que entre los agricultores existe cierto pesimismo de cara a la nueva temporada.

Por ello en la  Federación Regional de Cooperativas Campesinas, esperamos que se tomen decisiones de fondo que nos ayuden de verdad, queremos insertarnos en el proceso exportador. Eso es a lo que nosotros aspiramos.

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