El dilema europeo por las ayudas agrícolas

Publicado: 7 junio, 2010 en Sin categoría

Uno de los reclamos más recurrentes entre los agricultores chilenos, es la disparidad que tienen a la hora de competir con sus “colegas” de otras latitudes, en un escenario marcado por subsidios, ayudas y compensaciones.

Se estima que la cifra entregada en ayudas internas a los agricultores de los países desarrollados superan los 310.000 millones de dólares al año. Buena parte de ellos se dan en Estados Unidos y la Unión Europea.

Lo cierto es que hoy por hoy, Europa está en un dilema: seguir ayudando o no a los productores del bloque.

La semana pasada, los ministros de Agricultura de los 27 países de la Unión Europea y el comisario agrícola, Dacian Ciolos, se reunieron en España (Mérida) en una de sus reuniones habituales.

Y mientras los ministros comienzan a discutir las implicancias de la llamada Política Agrícola Común (PAC) para el periodo 2013-2020, los agricultores se manifestaron.

Claro, están saliendo de una de las crisis más importantes de los últimos años. Y en sus protestas fueron enfáticos.

Entre otras cosas, exigen una Política Agrícola Común fuerte y sólida mas allá de 2013 -cuando se acaba el actual presupuesto comunitario- con recursos suficientes para garantizar el mantenimiento de un sector estratégico para la sociedad, como base de la alimentación y vital para amplías zonas rurales.

Además, piden una apuesta decisiva por la preferencia comunitaria, un férreo control de las importaciones, establecimiento de medidas de regulación de mercado, rediseño de los mecanismos de intervención y mismas condiciones de producción y garantías sanitarias para los productos de terceros países.

Asimismo, exigen precios justos para las producciones agrícolas y ganaderas, ligados a los costes de producción, que permitan asegurar las rentas en el campo. Nada diferente de lo que piden sus homólogos de estos lares.

la disyuntiva

Pero al interior del bloque europeo, comienzan a oírse voces contradictorias.

Por un lado está Francia y Alemania que han ratificado su afán de apoyar una PAC fuerte y con presupuesto importante. Claro, ambas naciones son dos de las principales beneficiarias de las ayudas que se establecen en este marco para los agricultores.

De allí que el titular de Agricultura francés, Bruno Le Maire, junto a su símil alemana, Ilse Aigner, trabajen para encontrar una posición común con Alemania que estará lista en el otoño europeo (primavera chilena).

Por el otro lado, está la visión del Reino Unido -apoyado por Suecia y Dinamarca-, que aboga por una reducción y reorientación del presupuesto de la PAC.

De hecho, durante su campaña electoral, el Partido Conservador, al que pertenece la ministra de Agricultura británica Caroline Spelman, prometió que si ganaba las elecciones apoyaría que se eliminaran las ayudas a la producción.

Todo esto justificado en un estudio que mandó a elaborar el Reino Unido al Instituto Holandés de Investigación de la Universidad de Wageningen. La idea era analizar el impacto que hubiera supuesto para las explotaciones europeas que se hubieran eliminado las ayudas en el periodo 2004/06 (ver nota inferior).

intervención

Durante la reunión en Mérida, el comisario de Agricultura de la UE, planteó su postura respecto de las intervenciones ante la “volatilidad de los precios”. A su modo de ver, se trata de un sistema necesario como red de seguridad, pero con carácter “no permanente”, ya que sólo intervendría cuando fuera necesario.

En tal sentido, afirmó que es necesario que los mercados regionales sean un factor de “equilibrio”; es decir, que los productores tengan capacidad de negociación y que se cuente con un sistema de seguros.

En cuanto al reparto de ayudas comunitarias, Ciolos explicó que aún no se pueden determinar, pero que se deben garantizar unos ingresos “igualitarios” y “sostenibles”.

cifras millonarias

Las subvenciones agrícolas representan el 40% de los gastos del presupuesto europeo, llegando a 58.000 millones de euros para 2010.

De este monto, Francia es el primer beneficiario de los fondos de la PAC, con unos 9.500 millones de euros para 2009. España es el segundo receptor, con 7.083 millones de euros. Le sigue Alemania, con 6.300 millones de euros en 2009.

Desde 2005, se estableció un pago desvinculado de la producción -desacoplamiento-. Es decir, una ayuda que se abona independientemente de que el agricultor produzca o no y que se denomina régimen de pago único.

Lo cierto es que este tipo de ayudas al sector agrícola genera controversia, pues parte de la producción subvencionada se exporta. Y esto -según los detractores- provoca que los productos de origen europeo sean vendidos a un precio artificialmente bajo, gracias a las subvenciones.

Entre los contrarios se cuenta el Grupo Cairns, formado por 19 países -entre ellos Chile- que en su última reunión en Punta del Este, coincidió en que “es necesario eliminar todas las formas de subsidios a la exportación para el 2013, junto con reducir de manera sustantiva las subvenciones a la producción agrícola y mejorar el acceso a los mercados”. Un tema que está sobre la mesa, otra vez.

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