La huella que deja esta huella

Publicado: 24 junio, 2010 en Sin categoría

¿La huella de carbono es un costo o un beneficio? ¿Una barrera o una ayuda? Estas preguntas está tratando de responder el profesor Rodrigo Echeverría, de la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad Austral de Chile.

El docente dirige una investigación enmarcada en el proyecto “The economics of the carbon footprint labeling: implications for Latin-American countries”, financiado por la fundación Hewlett, donde además participa una red de investigadores latinoamericanos.

En tal sentido, Echeverría es enfático. “Ya no hay dudas de que la huella de carbono viene y con fuerza. Los países más desarrollados, en especial los europeos, están trabajando aceleradamente para exigir que se informe la huella de carbono en las etiquetas de los productos”, dice.

Y para ejemplo, cita lo que ocurrirá en Francia en enero de 2011. Entonces se implementará la ley Grenelle 2, la que exigirá a los productos alimenticios y derivados locales e importados informar sobre todos los gases de efecto invernadero (GEI) que generó su elaboración y transporte.

Así, se espera que los consumidores elijan aquellos productos que sean menos intensivos en la generación de carbono lo que, probablemente, se traducirá en una sustitución entre los productos. 

“Y como las exportaciones agropecuarias chilenas tienen una participación importante en Europa, se espera que exista un fuerte impacto económico, tanto en los montos como en los volúmenes exportados”, subraya.

El profesional explica que algunos países competidores de los productos chilenos ya tienen programas de nivel nacional para la medición de huella de carbono (ejemplo Sudáfrica).  Y aunque Chile no tiene una política nacional al respecto, hay iniciativas destinadas a la medición de la huella de carbono en algunos productos de exportación (proyectos FIA-Inia y Fondef-Universidad Santo Tomás).

disyuntiva

Según Echeverría, hay preocupación en algunos sectores respecto a que la huella de carbono pueda ser utilizada como una barrera al comercio internacional.

Pero a su juicio, el informar la huella de carbono en las etiquetas no constituye una acción “discriminatoria hacia las importaciones, ya que es el consumidor final y no los gobiernos los que deciden qué productos comprar y a qué precios”.

De allí que no viole de manera directa las normas de la Organización Mundial de Comercio.

Desde su perspectiva, se trata de una temática completamente nueva, “que no sólo es de un interés académico, sino que de la cual se podrá generar información vital para mantener o mejorar la competitividad del sector exportador agropecuario”.

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