El futuro de la bioenergía en el tapete

Publicado: 13 julio, 2010 en Sin categoría

Expertos chilenos y extranjeros hablando el mismo idioma. O al menos sobre un tema en común. La bioenergía y su potencial fue el eje central del “Congreso Biomasa 2010: Oportunidad, cultivos energéticos y frontera agrícola”,  organizado por la Universidad de Chile en la capital.

La discusión giró en torno a la necesidad de diversificar la matriz energética nacional, pero a la vez evitar la competencia.

El mismo decano de la Facultad de Ciencias Agronómicas, Antonio Lizana, enfatizara en que no están ajenos al tema de la competencia por recursos de biomasa y de alimentos, “pero creemos que parte de la solución vendrá de la creación o utilización de plantas específicas sin competencia que puedan ser cultivadas en suelos marginales”.

Y en ese marco enumeró las investigaciones de biogás, Jojoba, y los últimos aportes del profesor Manuel Paneque con la introducción y estudio de adaptación en Chile de la Jatropha, especialmente para suelos marginales.

A su turno, el ministro de Energía, Ricardo Raineri, destacó el gran potencial que ofrece Chile para el desarrollo de bioenergías, como biomasa, biomasa algal, biogás y gas de síntesis.

Y a modo de ejemplo, sostuvo que el potencial de desarrollo de biomasa forestal está dado por las cerca de 13 millones de hectáreas de bosque nativo y 2.309 hectáreas de plantaciones. Eso, sumado a la extensión marítima nacional, las grandes superficies de terrenos no agrícolas y áridos para instalación de centros de cultivo masivos y las condiciones de radiación solar, las que a su modo de ver serían algunas de las condiciones privilegiadas del país para la producción de biomasa algal.

“Vemos en la biomasa una alternativa económicamente viable para que Chile pueda responder satisfactoriamente a que la matriz energética tenga un 20% de energías renovables no convencionales para el año 2020”, enfatizó.

Pese a las buenas perspectivas y el alto potencial, hay varios aspectos que aparecen como limitantes y eventuales frenos al desarrollo de este tipo de bioenergía.

El profesor, Edmundo Acevedo, sostiene que una de las limitantes en la producción de biocombustibles a partir de masa, es la propia disponibilidad de biomasa, más allá de las proyecciones totales.

“Todos esos residuos tienen dueño, sobre todo los forestales. La gran mayoría de los bosques de pino, por ejemplo, tienen su dueño, y en consecuencia ellos disponen de esos residuos. Por ello nosotros estamos aproximando el tema con el cultivo de especies específicas para bioenergías que cumplan con una serie de requisitos, como el hecho de que ocupen nichos más marginales”, puntualiza.

Alejandro Flores, representante de FAO en Chile, dice que para dicha institución es de suma importancia que “la producción de bioenergía sea realizada con criterios de sustentabilidad social y ambiental, preservando la seguridad alimentaria y la biodiversidad, a su vez, favoreciendo el acceso a energía a poblaciones rurales”.

escenario

Según plantea Aquiles Neuenschwander, encargado de Bioenergía de la Fundación para la Innovación Agraria (FIA), en estas circunstancias, se pueden aprovechar suelos que no tienen potencial para cosechas agrícolas pero que, con adecuada tecnología y un uso innovador del agua y la energía solar, pueden rendir cosechas importantes de biomasa para la producción de bioenergía.

“Se trata de suelos marginales para la agricultura, como son los suelos áridos y semi áridos cálidos del norte grande y norte chico, laderas cordilleranas y suelos erosionados y suelos pedregosos. En la práctica, estamos hablando de una nueva frontera agrícola donde, al revés de lo que sufrió el país hace décadas cuando se deforestaron vastas áreas para habilitar cultivos agrícolas y ganaderos, ahora se trata de recuperar parte de esos suelos que ahora están degradados, o incorporar suelos áridos y semi áridos a la producción de materias primas para bioenergía”, explica.

Lo cierto es que el Congreso realizado en Santiago tendrá secuelas. A partir de los debates y discusiones se pretende establecer la Red de Biomasa de Chile, una instancia de trabajo que reúna a los principales representantes de entidades que realizan investigación, promoción y utilización de la biomasa en el país, junto con expertos y representantes de entidades internacionales.

Todo, en una iniciativa “tendiente a fomentar la inversión y financiamiento de proyectos en apoyo al desarrollo sostenible en Chile”, expresó Guilherme Schuetz, oficial de Agroindustria e infraestructura de FAO.

En 2006 la Universidad Técnica Federico Santa María investigó el potencial del país para producir materia prima para biocombustibles de primera generación, provenientes de la biomasa, especialmente de cultivos agrícolas destinados a la alimentación humana.

El análisis demostró que, aunque se incorporaran nuevas miles de hectáreas para producir maíz, trigo y remolacha para etanol, así como raps y maravilla para biodiésel, no se alcanzaría a cubrir el 5% en promedio de la demanda de gasolina y diesel fósiles en 2012.

Por esta razón, se optó por investigar biocombustibles de segunda generación, aquellos que se obtienen de materias primas que no compiten con la producción agropecuaria para consumo humano y animal: madera, canias y otro tipo de biomasa solida; así como de microalgas para producir etanol y biodiésel.

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