La exitosa fórmula de Karina Von Baer

Publicado: 19 octubre, 2010 en Sin categoría

Karina Von Baer actúa como una buena anfitriona. Saluda y conversa con el que se le acerca. Con todo el mundo. Sonríe y verifica que todo esté preparado. En pocos minutos cortará la cinta de las nuevas dependencias de Oleotop, parte del grupo de empresas que creó y lidera. Y los invitados ya llegaron.
Su familia no puede faltar. Su esposo -de nacionalidad alemana- está en un segundo plano, mientras su hijo, el pequeño Andrés, revolotea por las grandes bodegas en la empresa que elabora aceite de raps en Freire. Su padre, el conocido “don Erik”, mira de reojo lo que ha hecho la segunda de sus cuatro hijas.
Han pasado casi 9 años desde que a comienzos de este siglo iniciara el camino siendo socia de Saprosem, donde antes fue la gerente; luego, fundando Granotop, compañía especializada en la estandarización y almacenaje de granos de trigo. Dos años más tarde llegó Oleotop, firma que produce aceite para alimento de salmones y humano.
Ahora, el grupo Agrotop -donde Von Baer es socia junto a agricultores y empresarios- además aglutina a Avenatop y Treetop. Y está a la cabeza de una serie de iniciativas que apuntan a crear valor en los cultivos tradicionales.
Junto con FIA e Indap, está desarrollando en Chile el “hedging”, un nuevo sistema de comercialización que apunta a mejorar la relación entre la industria y productores, además de optimizar los resultados económicos de los cultivos.
En síntesis, la idea es que los agricultores accedan a información actualizada del precio internacional, de manera de tomar una decisión oportuna de cuándo vender y al precio que le asegure una rentabilidad esperada y sin presiones.
Eso fue parte de lo que presentó ante unas 300 personas antes del citado corte de cinta de una inversión de 2 millones de dólares; una fórmula ya usada en Alemania, Estados Unidos y Australia.
Pero no es lo único en lo que se enfoca. El Programa de Innovación Territorial (PIT) “Desarrollo de un modelo de integración efectivo y sustentable de pequeños productores y de la Agricultura Familiar Campesina (AFC) con la industria oleaginosa y cereales para la Región de la Araucanía” es ejecutado por Oleotop, junto a 47 agricultores de las comunas de Gorbea, Pitrufquén y Freire.
Así se estableció el joint-venture Agropit, que apunta a crear un modelo de gestión técnico para fortalecer el encadenamiento de los productores, incluyendo a la Agricultura Familiar Campesina (AFC), con la industria de cereales y oleaginosas (raps).
Y esta “novedosa” manera de hacer las cosas le ha valido reconocimientos a esta ingeniera agrónoma titulada de la Universidad Católica en 1996 y que todavía está en el club de los “treintaytantos”.
Más aún desde a mediados de este año cuando ocupó el puesto que dejó el renunciado José Miguel Stegmeier en el directorio de la Sociedad Nacional de Agricultura. Allí es la única mujer, junto a María Gracia Cariola.
-¿Se considera una emprendedora?
-Sí por supuesto, me considero una emprendedora y es lo que me gusta. Me gusta crear y buscar el valor que podemos generar para nuestra región.
-¿Cuánto de eso se lo debe a la familia y a ser hija de Erik Von Baer?
-Yo creo que obviamente la familia te influencia mucho. El hecho de haber vivido con mi padre, por todo lo que él ha creado. El es un hombre profundamente emprendedor e innovador de sangre. El no está tranquilo nunca y yo lo admiro mucho, porque a su edad sigue innovando, investigando y buscando nuevos temas. Claramente yo tengo una fuerte influencia de la familia. Evidentemente que cada uno tiene lo suyo. Somos cuatro hermanas y cada una salió en alguna dirección. Y a mí lo que me gusta es crear valor.
-¿Se siente responsable de la revitalización de cultivos como el raps o la avena?
-Eso no lo puedo decir en términos personales, porque hoy ya somos 120 personas trabajando en este grupo. Ya no es una responsabilidad mía. Y eso es lo lindo, que ya no depende de mí. Hay un equipo profesional muy fuerte detrás. Pero creo que sí, nuestro grupo ha creado valor en rubros que estaban un poco opacados. Somos altamente innovadores, buscamos nuevas formas de hacer las cosas, traemos nuevas ideas, fórmulas y alternativas. Y creemos que es la única manera de sacar adelante los cultivos.
-Y poder cambiar el hecho de ser una región sólo productora de materias primas…
-Nunca me voy a dejar de acordar de cuando yo estudiaba en la Universidad Católica en Santiago y era la época del boom de la fruta en los 90. Teníamos un curso que se llamaba Evaluación de Proyectos y yo tenía un profesor que planteaba lo interesante que era la forestación de eucaliptus. Y que, según él, el tema pasaba por plantar todos los campos con pinos y eucaliptus. Eso me marcó mucho, porque entonces me pregunté ‘y qué hago yo, octava generación en granos. A qué me dedicó ahora’. Luego, 10 ó 15 años después, aportar a que ciertos rubros no se murieran, obviamente que me llena de orgullo.
-¿Cómo nació el modelo de negocios que hoy aplica Agrotop que abarca todos los aspectos productivos, pero también los no productivos?
-Yo diría que eso es algo que se fue desarrollando. No puedo decir que fue una idea preconcebida, sino que se desarrolló de la tradición familiar en que mi papá nos enseñó que no podemos estar enfocados sólo en producir, sino también en conocer el producto final al que estamos dirigidos. Cuando partimos comercializando variedades, nos dimos cuenta que  se generaba valor al generar relaciones con la industria. Allí, en 2002, nació lo que hoy es el modelo de negocios en todos nuestros cultivos.
-¿Y cómo analiza el tránsito de Saprosem al grupo de empresas que existe hoy?
-Nada más orgullosa. De tres personas que éramos, hoy somos 120. Somos un grupo que factura más de 50 millones de dólares. Pero aún así estamos con nuevos proyectos.
-¿A qué unidades del holding o cultivos le ve mayores proyecciones?
-Nuestra visión no está enfocada en que este cultivo tiene más o menos proyecciones. Nosotros pretendemos verlo de una manera más holística, en el sentido que es una rotación de cultivos la que tiene que funcionar. No sirve que sólo el trigo esté bien. Necesitamos que el raps esté bien, la papa, la avena, la cebada. Necesitamos que la industria nos venda bien, que la banca nos dé los créditos. Si lo ves así, va más allá de pensar que necesito un buen precio del trigo. Eso configura nuestra visión: qué cosas podemos generar en valor, para que esa estructura agrícola sea más competitiva.
-A su juicio y con su experiencia, ¿por dónde pasan los ya tradicionales problemas de la agricultura del sur?
-Lo que nosotros estamos impulsando mucho es que los agricultores entiendan que hoy su negocio es mucho más financiero que antiguamente. Y que entiendan que el momento en que compran sus insumos y fertilizantes también tiene relación con sus resultados, porque van de la mano. Que tienen que ir cubriendo las puntas. Que no es relevante el precio por sí solo, sino la relación del precio con los insumos. Necesitamos que entiendan que hay un cambio. Hace cuatro años en Europa nadie hablaba de estos temas. Pero hoy sí se hablan. Y necesitamos  incorporarlos en Chile, porque hoy en día la variabilidad de los precios  hace que el riesgo sea muy alto.
-¿Comparte la opinión de los que señalan que en Chile falta transparencia en las relaciones de compra y venta de algunos productos agrícolas?
-Más que falta de transparencia, hay un problema de regulación. No puede ser que en los molinos cada uno compre con sus parámetros, que no estemos obligados a certificar los laboratorios o que los agricultores no sepan cuál es el sistema. Y eso no lo puede lograr la empresa privada. Eso debe estar acompañado por una articulación. No hay norma obligatoria para el trigo o la avena. Entonces cada camión va a tener un parámetro distinto y no sabemos si los análisis de los laboratorios están certificados.
-Al analizar la realidad zonal, aparecen rubros como el raps y la avena con buenas proyecciones y relaciones con la industria. ¿No le parece que el trigo se va quedando un poquito atrás en ese contexto?
-Vuelvo al punto. Yo creo que la rotación de los cultivos es la importante. Hoy el trigo tiene un buenísimo precio internacional. Y este precio va a tardar pero va a llegar a Chile también. Por lo tanto hay que articular el tema, para que no sigamos perdiendo terreno frente a las forestales, porque no es bueno que dependamos sólo de esa actividad.
-¿A qué responden las inversiones en Oleotop  y Avenatop por cerca de 3 millones de dólares?
-A una apuesta en el cultivo del raps y de la avena. Estamos convencidos que tiene sentido y necesitamos que la parte industrial sea muy eficiente para poder mejor al agricultor.
-¿Cree que al ser mujer le puede aportar una mirada diferente a la agricultura?
-Al tema del género no le doy mucha importancia. En mi familia nunca nadie me dijo que porque era mujer no me subiera al camión y tomara una muestra. Entonces nunca fue un tema. Evidentemente, tú ves que está mi hijo por acá al lado. Y por ello el rol que uno cumple es distinto. Las mujeres podemos ser un poquito más dedicadas a otras cosas y abarcar otros ámbitos que lo meramente laboral.
-¿Cómo ha sido la recepción en la Sociedad Nacional de Agricultura, un lugar donde no abundan las mujeres?
-Súper bien, el trabajo con Luis Mayol ha sido espectacular. Y yo estoy muy contenta de representar a mi región en la SNA.

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